Empowerment

Lydia E. Santiago, Ph.D.
Centro de Estudios Materno-infantiles
Escuela de Medicina 
Recinto de Ciencias Médicas, UPR

"El poder es un mito y al mismo tiempo una realidad...
En estos tiempos, más bien las inmensas mayorías
somos espectadores, no actores del curso de la humanidad"

Rigoberta Menchú (1:201)

 

En el momento actual se reconoce la necesidad de desarrollar espacios sociales que permitan a la gente, asumir roles protagónicos en su propia historia. Para ello, se retoma la discusión sobre el concepto de empowerment. Rappaport (2) define "empowerment" como el poder que ejercen los individuos sobre sus propias vidas, a la vez que participan democráticamente en la vida de la comunidad. Ortíz-Torres (3) se refiere al proceso por el cual los individuos, grupos, organizaciones y comunidades desarrollan un sentido de control sobre sus vidas, para actuar eficientemente en el ambito público, tener acceso a recursos y promover cambios en sus contextos comunes.

"Empowerment" se define en el diccionario como facultar, habilitar, comisionar, dar poder, autorizar a... dar permiso para... La pregunta central que queda al examinar estas definiciones es ¿Quién dá poder a quién?. Como en el idioma español no existe un término preciso que describa este concepto se han utilizado conceptos como desarrollo de poder, apoderamiento, apotestamiento, rescatando el control e incluso es frecuente el uso de empoderamiento. Erzinger (4) sugiere que se examinen otros conceptos relacionados que ayuden a la gente a describir experiencias de "empowerment" de manera significativa y de entendimiento mutuo. En ausencia de un término en español que describa el concepto en este trabajo se utiliza el término en inglés.

 

Controversias

El tema de empowerment se trae a discusión pública en la década de los '70. Emerge de movimientos sociales y políticos que denunciaron la opresión hacia diferentes sectores de la sociedad. Uno de estos movimientos sociales que reclamó con mas fuerza la búsqueda de equidad en el ejercicio del poder fue el Movimiento Feminista. Desde la perspectiva feminista, se utilizó el concepto para referirse a un espectro de actividades políticas que se extendieron desde actos individuales de resistencia hasta de movilización política retando las relaciones básicas de poder en la sociedad (5).

En los '90 se rescata de nuevo el concepto de "empowerment" en muchos de los trabajos con mujeres y otros grupos marginados. Pero su utilización está rodeada de diversas controversias. Una de las controversias centrales de la discusión sobre el concepto "empowerment" es el señalamiento de que es crucial el cuestionamiento de la estructura social, económica y política que sostiene la desigualdad de poder de las relaciones sociales. Frecuentemente, en ausencia de éste análisis, se "culpabiliza a la víctima" atribuyendo la ausencia de ejercicio del poder a factores individuales y biológicos como inteligencia, razgos de personalidad, e inclusive fragilidad física. Lo anterior no significa que las intervenciones dirigidas al desarrollo de destrezas para el ejercicio efectivo del poder no puedan darse en los diferentes niveles-individual, grupal, comunitario o social-, sino que las mismas deben reconocer la relación dialéctica entre el cambio individual y social.

Sheer (6) cuestiona la noción de empowerment por considerarlo un concepto masculino. Ella afirma que se ha repetido tanto el que la mujer carece de poder que el supuesto se ha aceptado como una verdad inescapable. Nos advierte que podemos estar perpetuando el desbalance que se pretende describir. Ella sugiere que el concepto se analice desde una perspectiva feminista. La autora ofrece otras posibles explicaciones a muchas de las situaciones en las que la respuesta de las mujeres viviendo con VIH se ha explicado como ausencia de "empowerment" Se ha planteado que la falta de poder hace que la mujer con VIH asuma posiciones de sumisión, diferentes a las del hombre en el manejo del VIH. Por ejemplo, las mujeres están menos propensas a dejar a sus parejos cuando éstos reciben el diagnóstico de VIH+ y ella reclama que esto no es falta de poder es compromiso. Igualmente se sugiere que las mujeres estan más propensas a dejar saber a su parejo su status de VIH y esto no es falta de poder sino honestidad. Las mujeres se exponen a más riesgo de sexo sin protección y esto no es falta de poder, esto es negligencia masculina. Las mujeres han estados más propensas a ser examinadas con la prueba de VIH, con o sin consentimiento y esto no es falta de poder sino discriminación

El uso del proceso de "empowerment" requiere de la reflexión y el análisis de la complejidad de los factores involucrados . Requiere además, el reexámen de los conceptos de poder y resistencia que se mexclan en las definiciones de "empowerment". No obstante, mientras este proceso se lleva a cabo no debemos descartar el concepto como algo inutil si no utilizarlo desde una perspectiva crítica.

 

Modelos teóricos y su aplicación a la salud

En Estados Unidos el concepto empowerment se desarrolla desde diferentes modelos teóricos y diferentes disciplinas e incorpora supuestos de las teorías de autoeficacia, locus de control, competencia y poder. La literatura sobre falta de poder (powerlessness) y riesgo de enfermedad demuestra que el concepto se ha examinado desde el punto de vista de la epidemiología social, investigación ocupacional, estrés, psicología social, psicología comunitaria y organización comunitaria. En Latinoamérica, se desarrolla desde la teoría de Paolo Freire. Este modelo incluye aspectos de auto-concepto, análisis crítico del mundo, identificación con la comunidad, cambio comunitario y político (7)

Aplicado a la salud, la premisa central del modelo de empowerment según Paolo Freire es que el contexto social donde se lleva a cabo la educación para la salud no es neutral. Si las situaciones de vida exponen a riesgo a la gente y si éstas tienen falta de control sobre su destino, esta realidad estará presente en la relación profesional-participante. Para Freire el propósito de la educación debe ser la liberación humana que significa que la gente es sujeto de su propio aprendizaje, no vasijas vacías donde se deposita el conocimiento (Wallerstein, 1992). Esto conlleva una redefinición de la relación profesional-participante, a una donde la persona participante es quién decide el curso de acción del tratamiento. Es decir, la participante toma control de su vida, enfermedad y cuidado.

Wallerstein (7) examina las implicaciones del concepto para los programas de promoción de la salud. Ella define "empowerment" como el proceso de acción social que promueve la participación de la gente, de organizaciones y comunidades para lograr las metas de aumentar el control individual, la eficacia política, mejorar la calidad de vida y la justicia social. Ella concluye que la falta de control sobre el destino ocasiona susceptibilidad hacia la enfermedad en la gente que vive con demandas altas o situaciones de marginación. Por lo que afirma, que es importante que los educadores para la salud adopten programas para el desarrollo de poder.

 

¿Cómo se desarrolla "empowerment"?

Algunos autores sugieren que el desarrollo de poder se dá mediante la participación en las estructuras mediadoras, desarrollando destrezas, relaciones, cogniciones o comportamientos que le mueven hacia un estado de competencia (8) (9). Para lograr estos objetivos los programas dirigidos al desarrollo de poder deben permitir la participación informada, activa y recíproca de las participantes. Requiere además la intervención de las participantes en el diseño e implantación de los programas. Algunas estrategias utilizadas con gran efectividad han sido el activismo politica/social, la educación popular (10)(11), el teatro del oprimido (12) y los testimonios (13)(14).

Para el desarrollo de "empowerment" desde el modelo propuesto en la teoría de Freire se sugieren diferentes pasos: (1) escuchar las experiencias de vida de las participantes y hacerlos co-investigadores de las reflexiones sobre las situaciones que afectan su vida, (2) desarrollar un diálogo sobre las situaciones que permita que todas- participantes y profesionales- compartan por igual las interpretaciones de la realidad, (3) promover la problematización de manera que se puedan identificar las causas de las situaciones,(4) establecer la meta de pasar de la reflexión a la acción. Es decir, al cambio personal y social (7).

Desde este acercamiento, Richard Parker (15) vincula "empowerment" con vulnerabilidad social. El afirma que para desarrollar "empowerment" tenemos que superar la desigualdad social, la injusticia, el prejuicio, la discriminación, la opresión, la explotación y la violencia.

 

"Empowerment", Salud y Equidad

El proceso de "empowerment" requiere la identificación de las causas de la opresión, el reconocimiento de que todos los seres humanos poseemos el poder que nos otorga nuestra existencia, y la capacidad para transformar las relaciones de opresión. Nadie libera a nadie, nos liberamos juntos. Solo este proceso de liberación puede llevar a la equidad en las relaciones sociales y a la accesibilidad a los recursos disponibles para 'todas'.

Reconocer y validar el poder del 'otro' conlleva un compromiso con el grupo social oprimido, no a niveles teóricos sino en la práctica cotidiana. Conlleva, además, el reconocimiento de nuestras prácticas opresoras. La salud es un derecho de todas, pero unos pocos se han apropiados de los recursos necesarios para el bienestar humano. Promover, proveer destrezas y facilitar los espacios para el desarrollo del poder constituye en este momento una tarea para la reflexión y la acción.

 

REFERENCIAS

  1. Menchú R. Rigoberta: La nieta de los mayas. Madrid: El País S.A.;1998.
  2. Rappaport J.Terms of Empowerment/ Exemplars of Prevention: Toward a Theory for Community Psychology. American Journal of Community Psychology. 1987;15(2):121-147.
  3. Ortiz-Torres B. El empowerment como alternativa teórica para la Psicología de Comunidad en América Latina. Conferencia revisada presentada en el Primer Congreso Iberoamericano de Psicología. Madrid, España, julio de 1992.
  4. Erzinger S. Empowerment in Spanish: Words Can get in the Way. Health Education Quarterly,1994;24(3):417-419.
  5. Bookman A, Morgen S,eds. Women and the Politics of Empowerment. Philadelphia: Temple University Press;1998.
  6. Sheer L. Tomorrow's Era: Gender, Psychology and HIV INfection. En: Shers L, Hanking C; Bennett L, eds. AIDS as Gender Issue- Psychosocial Perspectives. London, Taylor & Francis,1996;16-45
  7. Wallerstein N. Powerlessness, Empowerment, and Health: Implications for Health \Promotion Programs. American Journal of Health Promotion 1992;6(3):197-205.
  8. Berger P, Nehaus R. To empower people:The role of mediating structures in public policy. Washington, DC, American Enterprise for Public Policy, 1977.
  9. Kieffer C. Citizen empowerment:A developmental perspective. Prevention in Human Services 1984;3:9-36.
  10. Freire P. Pedagogía del Oprimido. México, 1982 .
  11. Wallerstein N y Bernstein E (1994). Introduction to Community Empowerment, Participatory Education, and Health. Health Education Quarterly 1994;21(2):141-148.
  12. Boal A. Teatro del oprimido-teoría y práctica. México, Editorial Nueva Imagen,1982.
  13. Santiago LE. Viviendo para la vida: Testimonios de mujeres valerosas. Perspectivas de la Educación en Salud, Publicación de la Asociación de Educadores en Salud de Puerto Rico. 1998;19.
  14. Santiago LE. El testimonio: espacio de poder y sanación. Perspectivas de la Educación en Salud,. Publicación de la Asociación de Educadores en Salud de Puerto Rico. 1998;19.
  15. Parker R. Empowerment, Community Mobilisation and Social Change in the Face of HIV/AIDS. Conferencia presentada en XI International Conference on AIDS. Vancouver, Canada. July 7-12, 1996.

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